
Lo que empieza mal acaba igual, dice un adagio popular. Dicho y hecho, esta frase fue el resumen de la participación de la selección Colombia sub 23 en el torneo, del cual fue anfitrión, que otorgaba dos cupos para los Juegos Olímpicos de este año.
Ante Uruguay se terminó el sueño, pero este no fue el que determinó el destino para el conjunto ‘tricolor’. Una mala confección de la nómina, malos planteos en los partidos, bajo nivel de muchos futbolistas y la falta de concentración en momentos claves fueron los aspectos que delimitaron a un combinado sin brillo, sin talento y sin jerarquía en el terreno de juego.
En un giro inesperado, Arturo Reyes salió a la cancha con equipo con esquema y nombres diferentes, la incorporación de una línea defensiva de 3, con dos carrileros, la salida de Herrera y Balanta y la titularidad de Arroyo y Terán, tomaba por sorpresa a propios y extraños.
En el inicio, el trámite del cotejo estuvo parejo, ambas selecciones generaron poco pero fue Uruguay, con su efectividad, quien supo abrir el marcador. Un error del capitán colombiano, Atuesta, que no supo despejar la pelota, le dio la oportunidad a la ‘celeste’ de irse en ventaja al descanso.
La selección también decayó en su juego debido a la lesión de Nicolás Benedetti. Luis sandoval entraría por él antes de finalizar el descanso. Antes de iniciar el complemento, Ricardo Márquez, delantero, ingresó por el defensor Eddie Segura, en otro movimiento inentendible del estratega ‘cafetero’.
Los primeros 15 minutos del complemento fueron los que sepultaron a los anfitriones. Dos descontraciones de los jugadores, sumado a la gran pegada de Sanabria y Rodríguez, establecieron un 0-3 que liquidó toda posibilidad de Colombia por alcanzar el sueño ‘Olímpico’.
Un gol tiro libre marcado por Edwin Cetré, el de mejor rendimiento en el torneo, achicaba distancias pero la victoria era inalcanzable por el corto tiempo de juego y el bajo nivel de competitividad que demostró el equipo a lo largo del campeonato.
Ahora no queda sino levantar la cabeza, cambiar de página y pensar en lo que viene. El fútbol juvenil colombiano escribe un nuevo capítulo oscuro y se deberán replantear muchas cosas si se quiere formar jugadores de calidad que representanten de la mejor forma posible al balompié cafetero a nivel internacional.
Rafael David Arámbula Ochoa.