El Estadio Jornalista Mário Filho, más conocido como “Maracaná”, en el que se había presenciado uno de los resultados más sorprendente en la historia del fútbol, hace casi siete décadas, fue el escenario de la resurrección ganadora de un combinado que llevaba doce años de sequía en torneos de primer nivel. La selección brasileña menos espectacular pero efectiva fue la ganadora de la edición número 46 de la Copa América.
Con el peso de su historia llegaba a esta final el equipo local. Tras eliminar a Paraguay y Argentina, los brasileños enfrentaban a una asombrosa Perú que dejó en el camino a Uruguay y Chile. Los dirigidos por Ricardo Gareca querían dar el “batacazo” y revivir los fantasmas de aquel “Maracanazo” que se vivió en el mundial de 1950.
Desde el planteamiento y el comienzo del compromiso los peruanos dejaron claro que no venían a esconderse. Con posesión de la pelota y presión en terreno rival incomodaron en los primeros minutos. Con el pasar del tiempo los anfitriones cortaron esa barrera que le impedían tener el control del juego y se adueñaron del balón. Dani Alves, de gran nivel en la copa, habilitó con un pase preciso a Gabriel Jesús, quien centró y le sirvió el gol a Everton que con un sutil golpe de primera venció la valla defendida por el golero Gallese. Antes de los quince iniciales Brasil era parcial campeón.
Sobre el final del primer tiempo, la selección peruana, sin merecerlo porque no había mostrado argumentos ofensivos y se encontraba sometida por su rival, encontró el empate luego de que Paolo Guerrero convirtiera una pena máxima, que fue revisada por el VAR, tras una mano en el área de la defensa brasileña. Con esta anotación, el capitán peruano llegaba a catorce goles en su historial de la competición.
Pese al empate los brasileños siguieron con su juego ofensivo y no bajaron el ritmo. Perú no supo mantener la concentración y cuando todos pensaban que el 1-1 sería el marcador con el que ambas escuadras se irían al descanso, un balón que robó Firmino fue aprovechado por Gabriel Jesús para vencer por segunda vez el arco contrario e irse en ventaja al vestuario.
Para el segundo tiempo el partido se vio muy igualado y el cotejo se disputó en la mitad de la cancha. Una dura falta de Gabriel Jesús, jugador que estaba en una gran noche, le costó la segunda tarjeta amarilla y salió expulsado del terreno de juego. Con la desventaja numérica el timonel “inca” intentó buscar el control de las acciones y mandó tres cambios con la idea de poder vulnerar la valla de Alisson, pero todo se quedó en un intento, la zaga de la “canarinha” fue sólida y no dejó pasar a sus oponentes.
La cereza del pastel llegaría en los minutos finales. Everton en un gran jugada individual generó una falta en el área, revisada también por el VAR, y decretada como penalti que anotó Richarlison para sentenciar la serie y desatar la fiesta de la hinchada brasileña que puede celebrar finalmente un título en su casa (el noveno en su palmarés del certamen) y se desvanecen los fantasmas de aquellas presentaciones en los campeonatos mundiales de 1950 y 2014. De esta forma Brasil conquista su quinta corona en su tierra y llega a su fin una nueva edición de la Copa América, el torneo de selecciones más antiguo del planeta.
Cuadro final
- Brasil
- Perú
- Argentina
- Chile
Premios del certamen
Goleadores: Everton (Brasil) y Paolo Guerrero (Perú) con 3 goles.
Mejor jugador: Dani Alves (Brasil).
Mejor portero: Alisson Becker (Brasil).
Jugador de la final: Gabriel Jesús (Brasil).
Fair Play: Selección Brasileña.
Rafael David Arámbula Ochoa.
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