
La alarma se encendió demasiado pronto. Cúcuta Deportivo perdió su primer partido y, como si fuera poco, ya se habla de descenso. Pero los números —fríos, duros y comprobables— cuentan otra historia muy distinta.
Un repaso a los promedios de descenso entre 2022 y 2025 deja una conclusión incómoda para el ruido que se genera cada vez que el Motilón tropieza: el promedio no castiga al que arranca mal, castiga al que se mantiene hundido.
📉 Promedios y descenso: los hechos, no el miedo
2022
20 Cortuluá – 0,775
19 Patriotas – 0,897
18 Magdalena – 1,000 (salvado)
2023
20 Huila – 0,925
19 Magdalena – 1,012
18 Jaguares – 1,118 (salvado)
2024 (38 partidos)
20 Patriotas – 0,921
19 Jaguares – 0,991
18 Envigado – 1,008 (salvado)
2025 (38 partidos)
20 Magdalena – 0,800
19 Envigado – 0,847
18 Chicó – 1,000 (salvado)
🔎 El dato que incomoda
En cuatro temporadas, solo un equipo con promedio superior a 1,000 descendió.
El descenso se define casi siempre por debajo del punto por partido, en los puestos 19 y 20. No en la primera fecha. No por un mal arranque.
🔴⚫ Entonces, ¿qué tan grave es la situación del Cúcuta?
Perder duele, pero no condena.
Con 37 fechas por jugar, el panorama sigue abierto y el margen es real.
Para salvar la categoría, el Cúcuta necesita:
• 39 a 42 puntos en el torneo. (36% de fectividad)
• Un promedio cercano a 1,0 por partido.
• Regularidad, no pánico.
• Puntos en casa, no discursos alarmistas.
⚠️ El verdadero riesgo
El problema no es perder un partido.
El verdadero peligro es instalar la idea de descenso cuando los números dicen otra cosa.
El promedio no se juega con miedo, se juega con constancia.
Y hoy, Cúcuta Deportivo todavía depende de sí mismo.
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