
Los ingleses dieron la gran sorpresa, la gran proeza, lo que parecía una epopeya, vencer a un equipo invencible como los All Blacks. El equipo británico venció 19-7 el pasado sábado al mejor equipo del mudo y de la historia del rugby, Nueva Zelanda en las semifinales del mundial disputado en Japón y pelearan en la final ante la potente Sudáfrica.
Los neozelandeses se vieron incomodos en todas las fases del partido, cometieron muchos errores sacando la pelota en las recepciones y no pudieron desplegar su mejor juego ante una Inglaterra que hizo casi todo perfecto.
En la segunda peor anotación del equipo oceánico en la historia del mundial, la peor seguirá siendo los 6 puntos que convirtió ante Australia en 1991. De esta forma se trunca el sueño del equipo de negro de conseguir su tercer mundial consecutivo.
Será la cuarta final de Inglaterra en copas del mundo e intentará conseguir su segundo campeonato ante Sudáfrica que derrotó 19-16 al conjunto de Gales en una intensa semifinal.