4 partidos sin sumar de a 3

Cortesía: Johan García.

La situación es consecuencia de la gestión, la planificación y la organización del proyecto deportivo para 2026, cuyo objetivo es no descender, es mantenerse y construir un colchón que permita consolidarse el próximo año.

Sin embargo, el inicio del campeonato ha pasado de la ilusión del regreso a un amargo choque con la realidad. Un contexto donde la paciencia se agota rápidamente y el margen de error se reduce con el paso de los partidos.

La idea futbolística sigue siendo intermitente. El aspecto físico pasa factura ante la falta de un recambio a la altura y da la sensación de que solo hay 11 o 13 jugadores para competir. Posiciones improvisadas y futbolistas que, por lo mostrado, no han hecho los méritos necesarios para continuar. Casos como Valencia o Ballesteros.

¿Hasta cuándo se repetirá lo mismo? Nelson Flórez es responsable de las decisiones en la conformación de la plantilla, pero la dirigencia también es cómplice por no haber dispuesto un proyecto a tiempo. Es cierto que una victoria puede borrar todo lo mencionado, pero ojalá quede la lección que en primera división las improvisaciones se pagan caro y los rivales no perdonan.

Un inicio lleno de improvisaciones

Once Caldas, con una nómina ya conformada, vino y ganó, a pesar de la imprecisión en el último tramo de la cancha y al mismo tiempo Federico Abadía siendo figura deteniendo pelotas importantes. Además, la irresponsabilidad de Peralta fue determinante para cambiar el rumbo del partido.

Ante Internacional de Bogotá se vio un primer tiempo aceptable, similar al mostrado frente a Once Caldas, pero una desconcentración costó la ventaja y, en la segunda parte, el equipo no se encontró en ninguna fase del juego.

Luego llegó Bucaramanga. Aquí sí hubo un cambio: actitud, entrega y disposición para desarrollar una idea. Sin embargo, eso duró 65 minutos. Con las modificaciones volvió el repliegue, se redujo el ya escaso volumen ofensivo y se le entregó por completo la iniciativa al rival.

Frente a Fortaleza, muchos pensaban que era la gran oportunidad para mostrar en plenitud lo que pretende plasmar el cuerpo técnico y conseguir la primera victoria. Pero nuevamente ocurrió lo mismo: una imprudencia e irresponsabilidad de Sebastián Rodríguez dejó al fronterizo con diez hombres apenas dos minutos después de ponerse en ventaja. Desde ahí el equipo se replegó y, con la salida sacrificada de Berdugo, el rival manejó la pelota a placer, con la fortuna de no ser eficaz en el último cuarto de cancha. El partido pudo ganarse con la jugada de Agudelo en el último suspiro, pero eso no borraba el bajo rendimiento a lo largo del compromiso.

La defensa mostró una mejoría, pero no se puede pasar gran parte del encuentro arrinconado. En algún momento iba a suceder lo que pasó en el gol. Si bien el error no fue exclusivamente defensivo, la displicencia y desconexión de Jhon Valencia y un error en el despeje de Sebastián Támara tiraron por la borda el trabajo de sus compañeros.

Parece que la quinta fecha es la última bala para Nelson Flórez, con la llegada de Joao Abonía a la lateral derecha, un mayor acondicionamiento de Castañeda para el próximo partido y la expectativa de cuánto tardará Lucas Ríos en ponerse a punto y quedar a disposición del técnico, puede mostrar un rendimiento diferente.

Podrían llegar uno o dos jugadores más para completar la nómina, por lo que para la siguiente jornada todos los cupos deben estar cubiertos. Hay tiempo para trabajar y planificar un mejor compromiso, al igual que nuevos elementos para no pasar apuros, al menos como en los cuatro primeros partidos.

La última oportunidad para cambiar el rumbo y enderezar el camino es el próximo sábado 7 de febrero, a las 2:00 p. m., en el estadio Cincuentario frente a Águilas Doradas.

Por: Manuel Alejandro Sánchez (Soy Rojinegro y Mente Deportiva).

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